2017 Junio

Soy nadadora amateur

De manera intermitente llevo toda la vida nadando en modo amateur. Siempre ha sido mi deporte de cabecera debido a una escoliosis infantil complicada de la que me pude deshacer gracias al agua. Pues bien, hace un par de años, junto con empezar a correr (de lo que os hablo en este otro post), quise retomar la natación de un modo más serio. ¿A qué me refiero con serio? Pues es como cuando uno se quiere poner a dieta y paga un nutricionista, dietista, endocrino o similar para obligarse a pasar hambre.

En mi caso ‘serio’ se convirtió en –voy a (intentar) entrar en un equipo Máster-, ¿Cómo se me pasó por la cabeza hacer esto siendo nadadora ocasional?, la receta es sencilla: ganas de superación mezcladas con un mucho de inconsciencia y todo ello batido con los ojos cerrados a ver si no explota. Pero ya que estaba ahí habría que aprovecharlo. Mi primer día: imaginaos un equipo de unas 50 personas de todas las edades, desde los 17 a los casi 80, casi todos nadadores de equipos absolutos en algún momento de su vida, auténticas máquinas en el agua. Varias calles distribuidas por velocidad, desde la 1, la más lenta, hasta la 3 o 4 en función del número de asistentes al entreno correspondiente. ¿En qué calle creéis que puedo estar? Pues eso. Y porque no existe numeración negativa…

Pasé el entreno como pude con la intención de que aquel entrenador con cara de pocos amigos tuviera a bien dejarme volver. Yo creo que con lo que sudé ese día, entre nervios y esfuerzo, subí el nivel de líquido de la piscina. -¿Vuelvo el próximo día? – pregunté una vez acabado. – Bueno...(-cara de duda-) …venga…(-cara de resignación-)…vale. Le pones interés – salió de la boca del trainer de brazos cruzados y mirada condescendiente. Lo que son las apariencias, ¿verdad Pachu?

Tras mis intentos infructuosos por mejorar entreno a entreno,  concluí amargamente que: me faltaba técnica, me faltaba fuerza, me faltaba fuelle, me faltaban años de entrenamiento para poder deslizarme por el agua con la fluidez oleosa de mis compañeros. Y ya no digo nada de acrobacias y piruetas varias como tirarse del poyete o voltear.

Y todo esto para explicaros por qué decidí comprar unas palas. ¡Bien me enrollo!

En la imagen de la izda podemos comparar el tamaño de los tres modelos de palas. De platillo a sartén.

En la imagen de la derecha una visión de los acabados de ambos modelos.

¿Técnica o fuerza?

Lo primero, ¿técnica o fuerza? pues voy a hacer uso de un slogan de hace un montón de años de una famosa marca de neumáticos: “la potencia sin control no sirve de nada“, lo que, aplicado a la natación es: la fuerza sin técnica no sirve de nada. Pues eso, mis primeras palas tenían que servir para mejorar mi nula técnica. Como siempre, hice una ardua labor de investigación y me decidí por unas Speedo Biofuse Finger.

Técnica | Speedo Biofuse Finger

Speedo Biofuse Finger son unas palas muy pequeñas, tanto que casi puedo doblar la última falange sobre el extremo de la pala y no tengo las manos grandes. Atendiendo a la descripción propia de Speedo, podemos ver que se tratan de unas palas eminentemente técnicas.

La sensación en la palma de la mano es muy buena, no es un plásico basto, se trata de una pala rígida de caucho termoplástico sobremoldeando que combina un centro más rígido (color gris) con unos bordes más flexibles (en blanco) que vienen muy bien en caso de golpe involuntario al dar una brazada. Lleva dos correas de silicona ajustables, una para el dedo corazón y otra para la parte dorsal de la mano justo en la línea que va desde la unión del dedo pulgar e índice hasta el extremo opuesto formando una línea paralela a la muñeca. El dedo pulgar queda fuera de la correa y apoyado en la pala. Al menos así lo llevo yo.

La sensación en la piscina es de control absoluto, no se mueven y no ofrecen resistencia excesiva en el agua. Ayudan a corregir la posición de la mano en la entrada al agua, la posición de la mano y el antebrazo en la fase de agarre y ofrecen algo más de propulsión en la fase de impulso. Está claro que son unas palas técnicas.

Pero, ¿qué pasa cuando tienes unas palas más pequeñas de lo habitual y todos tus compañeros de piscina te adelantan en la calle? Pues que piensas quel lo tuyo no es un problema de fuerza sino que necesitas una palas más grandes para poder intentar luchar en igualdad de condiciones y que emerjan los músculos que están escondidos; que yo que corro y hago spinning, soy todo patas; lo de la fuerza en la parte superior del tronco…nada de nada tirando a menos.

Fuerza | Speedo Biofuse Power

De nuevo estudio de mercado en busca de unas palas de fuerza. De entre todas las que analicé me quedé de nuevo con Speedo (prometo que no me patrocina la marca). Esta vez, el modelo escogido fue Speedo Biofuse Power, el hermano mayor de las Finger.

Las compré por internet (aquí), por lo que no pude ver cómo quedaban en la mano antes de comprarlas. Escogí la talla M. La sensación cuando las recibí y las probé fue –llevo una sartén en cada mano

Realmente no me resultaban incómodas, están preformadas y tienen una buena adaptación a la mano, pero son enormes. –Tengo que probarlas– me dije. Así que ahí fui, con mis nuevas palas a un entreno, esta vez, no era entreno Máster si no curso de natación ‘avanzado’ para mejorar/adquirir algo de técnica.

Cuando el monitor las vio puso cara de ‘vaya cacho palas‘ pero muy diplomáticamente me dijo (sin siquiera aguantar la risa), –se te van a cargar los hombros, ten cuidado-. Me tuve que reír.

Primer largo. Es difícil mantener una buena entrada en el agua cuando, en el momento que metes la pala, ya comienzas a notar resistencia.

Segundo largo. Siento como si tuviese que hacer un movimiento extraño de brazo para sacar la mano del agua tras el impulso. La pala es muy grande y no soy capaz de sujetarla bien. Llevo una posición forzada en la mano. Como cuando intentas sujetar unas sandalias con muy pocas tiras.

Tercer largo. Añado que ya se me están cargando los hombros. El resto de los largos son puro sufrimiento y los volteos, imposibles. Me hago un nudo conmigo misma en cada giro tratando de oponer resistencia a las palas en cada intento.

Está claro que son unas palas de fuerza diseñadas para ofrecer una máxima resistencia en el agua. No tengo claro si la sensación es tan extraña porque tengo poca fuerza y no puedo con ellas o porque realmente son demasiado grandes para mi mano.  Seguro que ambas suposiciones son correctas.

Obcecada (por no decir terca), las llevé durante unos cuantos entrenos hasta que, un día, comentandolo con un muy buen amigo, me dijo –prueba las mías, tengo dos pares iguales-.

Otras Speedo (¡voy a pedir comisión!).

El punto medio | Speedo Tech

En el caso de las Speedo Tech la sensación del material es distinto. Más plástico, sensación rugosa y bordes más bastos. El acabado no tiene nada que ver con la gama Biofuse, sin embargo la adaptación a la mano es muy buena.

Las correas de silicona se sujetan a la mano desde un posición distinta a las anteriores. La misma tira rodea el dedo corazón y luego desciende hasta casi alcanzar la muñeca por los laterales de la mano. El dedo pulgar puede ir por dentro o por fuera de la correa según preferencias.

Noto que las sujeto mejor si saco el dedo y lo apoyo sobre la correa y la pala simultáneamente. –Tengo que probarlas en el agua.- me digo.

De nuevo las llevo a varios entrenos baldíamente hasta que, por fin, toca entreno con palas. La impresión en los primeros largos es buena, hay proporción entre técnica y fuerza, no noto pérdida de control en la brazada y los hombros y triceps se cargan lo que considero que tienen que cargarse. Realmente me gustan. Son equilibradas y el esfuerzo para avanzar es moderado. Es una pena que el diseño y la sensación no sea como las Biofuse, serían perfectas.

Aun así, como pala base de entreno, me quedo con éstas. Sin duda.

Actualización: He visto que han sacado una versión de esta pala estéticamente más aparente. No sé cómo será en el agua pero, en cuanto pueda, la probaré. Os dejo el enlace de Amazon aquí por si queréis echar un ojo.

Si la probáis antes que yo, estaré encantada de leer vuestras opiniones (ya sabéis, más abajo…)

 

El en punto de mira | Finis

La verdad es que me llaman mucho la atención las palas de Finis, no he probado ninguna (todavía), pero he leído que son fantásticas para entrenar la correcta posición de las manos y antebrazos.

En el caso de las Agility (izda.), si la posición de la mano no es correcta, las palas se caerán. Las Fulcrun (el ocho de la derecha) enseñan una correcta postura de la mano, muñeca y antebrazo en la brazada. Espero que vengan con un buen manual de instrucciones, porque para poner eso….

¿Alguien las ha probado? ¿alguna otra recomendación?

Podéis dejar vuestros comentarios en esta página, un poco más abajo, bajo el título ‘Leave a reply’ (prometo traducirlo al castellano en breve).

Gracias por leerme y seguir siguiéndome, 

By Mandarina

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